Ten piedad de nosotros, Hijo de David

Hno. Mariosvaldo Florentino

Diciembre - Viernes 07

«Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”». Mt 9, 27

Una de las promesas mesiánicas era que, cuando venga El Ungido de Dios, el descendiente de David, haría ver a los ciegos. Pero para esto las personas tenían que creer en Él. Muchos no creyeron que Jesús de Nazaret era el Mesías esperado. Y, porque no creyeron, no pudieron sentir su gracia. Sin embargo, estos dos ciegos profesaron a gritos su fe y fueron sanados. También nosotros, si creemos que Jesús es el Hijo de Dios y lo profesamos con convicción, podremos sentir en nuestra vida las maravillas de su amor y de su poder.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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