“Pero les dijo Jesús: ¿Por qué se asustan tanto, y por qué les vienen estas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo.” ¡Ustedes son mis testigos! (Lc. 24, 35-48)

“Jesus abriu a inteligência dos discípulos para entenderem as Escrituras, e lhes disse: «Assim está escrito: ‘O Cristo sofrerá e ressuscitará dos mortos ao terceiro dia, e no seu nome serão anunciados a conversão e o perdão dos pecados a todas as nações, começando por Jerusalém’. Vós sereis testemun

Hno. Mariosvaldo Florentino

Abril - Viernes 17

Gotas de Paz – 647

Este dialogo de Jesús con sus discípulos está en el contexto de sus primeras apariciones después de su resurrección. Era una novedad tan grande para ellos encontrar vivo aquel que habían visto ser crucificado, aquel que ellos sabían que fue traspasado por una lanza, aquel que sabían dónde había sido enterrado, que ellos casi no conseguían creer. Naturalmente pensaban: no será esto una ilusión, una creación de nuestra mente, una historia bonita pero irreal. Pero Jesús es paciente. Y les invita a hacer una experiencia concreta: “miren mis manos y mis pies.” Cuando ellos fueron capaces de reconocer a Jesucristo vencedor de la muerte, entonces se volvieron testigos de la resurrección.

Es interesante entender lo que significa ser testigos en sentido cristiano. La palabra original que aparece en los evangelios es ‘martirio’. (Jesús dijo: ustedes serán mis mártires!) Así que ser testigo significa ser mártir, esto es, ser capaz de sostener una verdad aunque uno sea amenazado de muerte. Y cuando la verdad a ser sostenida es que Jesús venció a la muerte y que con él todos podremos también vencerla, ser amenazado no pasa de una buena oportunidad de confirmar lo que se anuncia. Fue así con Pedro, con Pablo, con Santiago, con Cecilia, con Perpetua... con Roque González...y una lista interminable de personas que decían: “Soy capaz de morir, pero Jesús de Nazaret está vivo.”

También nosotros somos invitados a ser testigos de Cristo resucitado. Pero ¿cómo ser testigos si tantas veces tenemos miedo, si tantas veces nos entran las dudas, si tantas veces sólo sabemos lo que otros nos dijeron? Así es muy difícil. Nadie se arriesga sin haber una fuerte motivación. ¿De dónde puede venir la fuerza que nos hace capaces de dar testimonio de Cristo? Ciertamente sólo de él mismo. “Miren mis manos y mis pies.” Cristo resucitado, no es una historia del pasado, no es un hecho que ya terminó. Él está vivo ahora y es capaz de trasformar toda tu vida. Él es hoy nuestro redentor. Hoy él puede sanar nuestras heridas. Hoy él puede liberarnos de nuestras angustias. Hoy él puede perdonar nuestros pecados. Hoy él puede invadirnos con la Paz. Hoy él puede cambiar nuestros criterios. Porque nadie puede ser testigo si no hace una experiencia personal con Cristo, en su vida y en su historia. No basta creer en lo que otros dijeron, es necesario que uno mismo experimente lo que significa ser amado por un Dios hasta el extremo. Yo no creo que los mártires hayan tenido la fuerza para soportar tantas cosas sólo porque escucharon hablar sobre Jesús. Estoy seguro de que cada uno de ellos tuvo un encuentro personal con el Señor. Y no sólo los mártires, también todos los otros que fueron capaces de romper estructuras, o capaces de abandonar comodidades, o capaces de vivir una vida honesta como Francisco, como Clara, como Ignacio, como Pío, como Teresa de Calcuta y muchos más.

Estoy seguro de que el Señor también te eligió para ser su testigo. Y lo primero que tienes que hacer es abrirte a su gracia a fin de que puedas conocerlo como él es. Para que puedas sentir su poder, su misericordia, su ternura y dejar que él atrape tu corazón y te haga gozar de una felicidad y consolación sin precedentes. Solamente así podrás dar un verdadero testimonio. Testimoniar a Jesucristo es siempre respuesta a su acción en nosotros. “´él nos amó primero...”

Finalmente, no está demás decir que en esta vida sólo podemos encontrar el sentido profundo de nuestra existencia cuando nos confrontamos con aquel que conoce todas las cosas, que es omnipotente, pero sobre todo con aquel que es Amor, y que por eso se siente muy bien lavando nuestros pies, iluminando nuestras vidas, bendiciendo nuestras familias.

Que la Virgen María, nos ayude en nuestro proceso de conversión.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino

Gocce di Pace - 264

Cari fratelli siamo nella terza domenica della grande Festa della Pasqua ed un'altra volta Cristo resuscitato si presenta nelle nostre vite e c'invita ad essere testimoni della sua resurrezione.

La resurrezione di Cristo era una novità tanto grande per gli apostoli che era molto difficile per essi all'inizio credere. Benché lo stesso Gesù li avesse preparati, allo stesso modo era una cosa tanto straordinaria che sembrava loro un sogno, una fantasia. Furono necessarie varie apparizioni di Gesù ed anche l'aiuto dello Spirito Santo affinché i discepoli potessero aprire gli occhi della fede e scoprire nella vita particolare di ognuno, come nella comunità, la forza vivificante di questa novità: la morte era sconfitta.

Ma Gesù fu paziente con essi. Si presentava agli apostoli, mostrava loro le mani ed il fianco, parlava loro delle profezie nelle scritture, condivideva la mensa con essi... e così pian pianino, quello che era una paura all'inizio, si trasformava in una contagiante allegria, e continuava a creare radici.... Gli apostoli incominciarono a capire la grandezza di quello che significava la resurrezione di Cristo ed anche le sue conseguenze nelle proprie vite. Molte cose stavano cambiando nelle loro idee e progetti, perché ora quell'uomo che il mondo credeva avere sconfitto sulla croce, godeva di una vita nuova e molto superiore all'anteriore, perché niente poteva fargli più male. Quello che sembrava sconfitto, era in realtà l'unico vittorioso.

La sua resurrezione faceva che ogni parola che egli aveva pronunciato prima, ora ricevesse un nuovo valore. Con la sua resurrezione, per esempio: “Amare i nemici” trovava il suo giusto senso, non era un consiglio ingenuo, bensì la strada giusta per la vittoria, come, il perdono, la carità, l'amicizia, la fedeltà...

È per questo motivo che gli apostoli nella misura in cui capivano quello che realmente era accaduto con Gesù, si trasformavano in suoi testimoni e senza paura, né distrazioni, lo annunziavano da per tutto, poiché avevano capito che la croce era il cammino per vincere il male. Se qualcuno li minacciava, ciò soltanto li rendeva ancora più convinti di essere sul giusto cammino.

Purtroppo, oggi sono pochi quelli che meditano sul significato della resurrezione di Cristo e tanti paralizzati per la paura non trovano il modo di essere i suoi testimoni. Lasciamo il Signore entrare nelle nostre vite, lasciamolo parlare ai nostri cuori, affinché anche noi possiamo dare testimonianza di Lui.

Il Signore vi benedica e vi protegga,

Il Signore faccia risplendere il suo viso su di voi e vi doni la sua misericordia.

Il Signore volga il suo sguardo affettuoso su di voi e vi doni la sua Pace.

Fra Mariosvaldo Florentino, cappuccino

Gotas de Paz – 607

Queridos irmãos estamos no terceiro domingo da grande Festa de Páscoa e mais uma vez Cristo ressuscitado se apresenta nas nossas vidas e nos convida a ser testemunhas da sua ressurreição.

A ressurreição de Cristo era uma novidade tão grande para os seus apóstolos que no inicio foi muito difícil para eles acreditar. Ainda que Jesus mesmo tinha tentado preparar-lhes, igualmente este evento era uma coisa tão extraordinária que lhes parecia inacreditável, um sonho, uma fantasia. Foram necessárias várias aparições de Jesus ressuscitado e também a ajuda do Espírito Santo para que eles pudessem abrir os olhos da fé e descobrir na vida concreta de cada um, assim como na comunidade, a força vivificante desta grande novidade: a morte foi vencida.

Porém Jesus foi muito paciente com eles. Se apresentava em muitas ocasiões, lhes mostrava as mãos e o peito ferido, lhes falava das profecias bíblicas sobre ele, partilhava as refeições com eles... e assim devagarzinho, o que ao inicio era medo, foi se transformando em uma contagiante alegria, e foi criando raízes ... Lentamente os apóstolos começaram a entender a grandeza do que significava a ressurreição de Cristo e também as suas conseqüências nas suas vidas concretas. Muitas coisas estavam mudando em suas idéias e projetos, pois aquele homem que o mundo acreditava ter derrotado na cruz, agora desfrutava de uma vida nova, muito superior àquela anterior, pois já nada lhe podia fazer mal. Aquele que parecia derrotado, era na verdade o único vitorioso.

A sua ressurreição fazia que cada palavra que ele havia pronunciado antes, agora tivesse um novo valor. Com a sua ressurreição, por exemplo: “Amar a os inimigos” encontrava o seu sentido mais profundo, não era só um conselho ingênuo, mas sim o caminho justo para a vitoria, assim como, o perdão, a caridade, a amizade, a fidelidade...

É por isso que os apóstolos na medida em que entendiam o que realmente havia acontecido com Jesus se transformavam em seus testemunhos, sem medo nem reservas, pois haviam entendido que pela cruz passava a vitoria sobre o mal. E se alguém os ameaçava, nem lhes importava, pois isto só confirmava que estavam no caminho certo.

Infelizmente hoje são poucos os que meditam no significado profundo da ressurreição de Cristo e paralisados pelo medo não encontram o modo de ser suas testemunhas. Deixemos o Senhor entrar nas nossas vidas, deixemos-lhe falar ao nossos corações, para que também nós possamos dar testemunhar-lo.

O Senhor te abençoe e te guarde,

O Senhor faça brilhar sobre ti o seu rosto e tenha misericórdia de ti.

O Senhor mostre o seu olhar carinhoso e te dê a PAZ.

Frei Mariosvaldo Florentino, capuchinho.

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