Jesús no quiere que tengamos el brazo paralizado

Hno. Mariosvaldo Florentino

Enero - Miercoles 23

“Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo”. Mc 3, 1

Tener el brazo paralizado significa estar impedido para realizar muchas cosas. Este hombre puede ser símbolo de los que están en la Iglesia, pero tienen la mano paralizada, esto es, no saben servir, no quieren ayudar a los demás y solo esperan recibir. Lastimosamente, hay muchos con este problema. Este no es el ideal de la vida cristiana. Jesús no quiere que nadie esté así en su Iglesia. Cada uno debe verificar sus manos para ver si no es él este hombre de la mano seca. Si esto fuera así, muéstrate a Jesús, pues él quiere sanarte.

Paz y bien.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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